Centro de cultura ambiental, Chapultepec
Colaboración; Bulau arquitectos
El proyecto parte de la presencia del círculo —yahualtin— dentro de la cosmovisión prehispánica para construir una relación entre geometría, paisaje y memoria. Dos volúmenes semicirculares emergen del terreno y se articulan con las formas orgánicas del sitio, generando recorridos, accesos y espacios exteriores que prolongan el programa hacia el paisaje. Su orientación retoma la lógica de los antiguos ejes y calzadas prehispánicas, mientras que la propuesta paisajística busca regenerar las condiciones naturales del lugar mediante especies vinculadas con la historia y la medicina tradicional mexicana. Arquitectura y vegetación se entienden así como partes de un mismo sistema, reinterpretando elementos del paisaje mesoamericano desde una expresión contemporánea.
Centro Cultural de Derechos Humanos ABBA A.C., Celaya, Guanajuato
Colaboración; Arq. Mario Lopez Garza
El Centro Cultural de Derechos Humanos ABBA A.C. surge como una respuesta arquitectónica a las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan las personas migrantes en su tránsito por México, particularmente aquellas con discapacidad o que requieren atención especializada. El proyecto se desarrolla a partir de la escucha directa de sus necesidades, entendiendo la accesibilidad, la seguridad y la dignidad no como requerimientos complementarios, sino como principios fundamentales de diseño. Los espacios destinados al alojamiento, atención médica, rehabilitación, descanso y acompañamiento se articulan para construir un entorno capaz de recibir, proteger y favorecer la autonomía de quienes lo habitan temporalmente. Más que resolver un programa asistencial, la propuesta busca demostrar cómo la arquitectura puede convertirse en una infraestructura de cuidado, inclusión y encuentro, integrando las necesidades humanas con una visión contemporánea del espacio social.
Parque elevado, La raza, Ciudad de México
Ubicado en uno de los nodos viales más fragmentados de la Ciudad de México, Parque Elevado La Raza surge como una reflexión sobre la movilidad y la necesidad de devolver el espacio urbano al peatón y al ciclista. El proyecto parte de una lectura crítica de la glorieta y del distribuidor vial de La Raza, donde la infraestructura destinada al automóvil ha interrumpido la continuidad del espacio público y relegado otras formas de recorrer la ciudad. Frente a esta condición, la propuesta plantea una estructura elevada capaz de restituir conexiones, articular recorridos y generar espacios de estancia y contemplación sobre un territorio actualmente dominado por la vialidad.
La intervención establece un diálogo directo con el Monumento a La Raza y con las distintas capas históricas que convergen en él. La escultura del águila devorando a la serpiente que corona el monumento fue concebida originalmente para el inconcluso Palacio Legislativo porfiriano, cuya estructura daría posteriormente origen al Monumento a la Revolución. El proyecto recupera esta pieza como referencia visual y simbólica: su geometría enmarca el monumento, conduce la mirada hacia el águila y la incorpora como remate y respaldo del mirador. De esta manera, Parque Elevado La Raza busca reconectar un fragmento de ciudad dividido por la infraestructura vial y transformar el recorrido cotidiano en una nueva relación entre movilidad, espacio público, paisaje y memoria.
¿Calles? A donde vamos no necesitamos calles.
Conjunto residencial La Herradura, Ciudad de México
Colaboración; Bulau arquitectos
El Conjunto Habitacional Herradura plantea una arquitectura residencial de lenguaje contemporáneo, definida por la claridad volumétrica, la honestidad material y una relación cuidadosa entre interior y exterior. El proyecto se compone a partir de volúmenes sobrios que combinan concreto aparente, mármol y madera, generando un equilibrio entre solidez estructural, calidez espacial y precisión constructiva. Hacia el exterior, las fachadas expresan un juego de planos, grandes superficies acristaladas y elementos verticales que favorecen la entrada de luz natural, mientras que la presencia de muros de piedra y áreas verdes refuerza su integración con el entorno. En el interior, los espacios privilegian la amplitud, la doble altura, la continuidad visual y la conexión directa con jardines privados, dando lugar a una atmósfera luminosa, serena y doméstica donde la materialidad se convierte en protagonista de la experiencia habitable.